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LA PRIMERA CIUDAD DE SURAMÉRICA EN IMPLEMENTAR EL MODELO ‘CURE VIOLENCE’ PRESENTÓ SUS RESULTADOS

Fecha

martes, diciembre 3 2019

Lugar

Auditorio Banco de la República

‘Abriendo Caminos’, es la adaptación del nombre original del programa, ‘Cure Violence’. Este proyecto llegó a Colombia a través de la Fundación Alvaralice y las alianzas que durante más de cinco años gestionó y que finalmente fueron posibles en el mes de diciembre de 2016, al lograr la financiación del proyecto con el Fondo Especial Japonés a través del Banco Interamericano de Desarrollo y la Alcaldía de Cali.

Cure Violence”, es una metodología para la prevención de violencia creada en 1995 e implementada en el 2000 por el médico epidemiólogo Gary Slutkin, desde una perspectiva de la salud pública que define la violencia como un comportamiento aprendido que se puede prevenir por medio de una estrategia tridimensional: interrupción de la transmisión, identificación y transformación de la mentalidad de los transmisores de más alto riesgo y el cambio de las normas de grupo.

El pasado martes 3 de diciembre en el Auditorio Principal del Banco de la República, se llevó a cabo el evento ‘Abriendo Caminos: comunidades salvando vidas’, cuyo principal objetivo fue presentar los resultados intermedios del proyecto piloto ‘Cure Violence’, implementado desde hace dos años en dos barrios de la capital caleña.

El evento organizado por la Fundación Alvaralice, la Secretaría de Seguridad y Justicia y la Subsecretaría TIO (Territorio de Inclusión y Oportunidades) contó con la participación de representantes de la ONG Cure Violence de Chicago, el equipo de trabajo y participantes del proyecto.

Los barrios Charco Azul y el asentamiento de Comuneros I, fueron seleccionados para la implementación del piloto, territorios que se han caracterizado por sus altos índices de violencia, pandillas y fronteras invisibles. Adicionalmente, son zonas de poca intervención municipal en la ciudad de Cali, además, consideradas de alto riesgo.

La Universidad ICESI, encargada de la medición de impacto de este proyecto, presentó los resultados preliminares que se han obtenido. Uno de los grandes efectos de la ejecución de este programa ha sido que la comunidad ha entendido que existen formas pacíficas de resolver los malentendidos. En una entrevista con uno de los interruptores él manifestó que “Sí antes era o cuchillo, machete o bala para todo, ahora se sabe que puede haber una mediación, o una interrupción y después una conversación. Ahora tenemos la mente más abierta y tenemos menos muertos innecesarios. De igual forma, se han mejorado las relaciones entre vecinos y existe un mejor aprovechamiento de los espacios públicos y recursos comunitarios.

Se destacan la reducción de actos violentos y los cambios positivos en ambos barrios. Se ha reportado que la intervención del programa ‘Abriendo Caminos’ ha logrado que los homicidios recientes no produzcan mayores niveles de violencia en el futuro. Así mismo, que las lesiones personales recientes no resulten en venganzas. Esto se sustenta en una reducción del 17% de los homicidios en los territorios donde se ha ejecutado el proyecto, pasando de 150 casos de actos violentos a un poco más de 100.

Adicionalmente, fue demostrado que, durante la implementación de este programa los conflictos en el asentamiento de Comuneros I empezaron a resolverse de forma pacífica en un 55%, al igual que en Charco Azul, donde se resolvieron en un 45%.

Se realizó un foro moderado por Julieta Arboleda A., subdirectora de la Fundación Alvaralice, quien estuvo acompañada de Brent Decker, Viviana Ronderos, Hawer Rodríguez, James Olaya y Johana Ledesma, quieres compartieron testimonios y algunas vivencias que han tenido en los territorios. También dieron a conocer cómo llegaron al programa, la trasformación positiva que han tenido en sus vidas desde que pertenecen al proyecto y las aspiraciones que tienen con su comunidad.

El evento llegó a su fin con una presentación teatral a cargo de participantes del proyecto quienes buscaron visibilizar la forma en que intervienen las situaciones de conflicto en sus comunidades. Adicionalmente, el supervisor de la zona de comuneros, Germán Cortés, transmitió un fuerte mensaje a la ciudad: ‘la paz no se construye desde los escritorios, sino que se construye desde los territorios’.

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